Ministerio de Oración y Adoración

El Ministerio de Oración y Adoración se reúne todos los primeros viernes del mes de 7:30pm a 9:30pm. Los primeros viernes de cada mes, el grupo celebra la adoración al Santísimo Sacramento de 6:00pm a 7:30pm. Los últimos viernes del mes, el grupo celebra una Misa de Sanación con el Padre Francisco O’Connor. Durante el tiempo de Cuaresma, el grupo celebra las estaciones de la cruz durante los viernes. Para obtener más información sobre el programa, comuníquese con Confesora Franco a cflovejesus@aol.com o por teléfono al (518) 465-3685.

Adoración

La adoración es la primera actitud del hombre hacia Dios, es el primer acto de la virtud de la religión.

«Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. “Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto” (Lc 4, 8), dice Jesús citando el deuteronomio 6,13» (Catecismo de la Iglesia Católica #2096- CIC)

«Adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos, la “nada dela criatura”, que sólo existe por Dios. Adorar a ios es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magnificat, confesando con ratitud que Él ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo (cf Lc 1, 46-49). La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo”– CIC #2097

La adoración «exalta la grandeza del Señor que nos ha hecho (cf Sal 95, 1-6) y la omnipotencia del Salvador que nos libra del mal. Es la acción de humillar el espíritu ante el “Rey de la gloria” (Sal 24, 9-10) y el silencio respetuoso en presencia de Dios «siempre mayor» (S. Agustín, Sal. 62, 16). La adoración de Dios tres veces santo y soberanamente amable nos llena de humildad y da seguridad a nuestras súplicas» (CIC #2628).

Oración

La oración, que es la elevación del espíritu hacia Dios, es una de las expresiones de adoración al Creador y Salvador.

Ciertamente que no es la única manera de adorar a Dios, pero es una de sus formas importantes y necesarias: se adora a Dios también con la propia vida, viviendo sus Diez Mandamientos, poniendo en práctica los grandes valores de la humanidad (como la verdad, la justicia, el amor, la paz, el respeto de los derechos humanos).

Nos detenemos ahora en esta forma de adorar a Dios, la oración. Notemos que existen cinco formas permanentes de orar, que se expresan o manifiestan con diferentes métodos o modos, a lo largo del tiempo, según los individuos, las épocas y las culturas. Ellas son:

La bendición

“Gracias a que Dios le bendice, el hombre en su corazón puede bendecir, a su vez, a Aquel que es la fuente de toda bendición” (CIC #2645).

La petición

“La oración de petición tiene por objeto el perdón, la búsqueda del Reino y cualquier necesidad verdadera” (CIC #2646).

La intercesión

“La oración de intercesión consiste en una petición a favor de otro. No conoce fronteras y se extiende hasta los enemigos”. (CIC #2647).

La acción de gracias

“Toda alegría y toda pena, todo acontecimiento y toda necesidad pueden ser motivo de oración de acción de gracias, la cual, participando de la fe de Cristo, debe llenar la vida entera: “En todo dad gracias (1 Ts 5, 18)” (CIC #2648).

La alabanza

“La oración de alabanza, totalmente desinteresada, se dirige a Dios; canta para Él y le da gloria no sólo por lo que ha hecho sino porque Él es” (CIC #2649).

De estos cinco tipos de oración, nos queremos fijar ahora particularmente en este último. El desarrollo mismo del tema nos mostrará por qué lo acentuamos de manera especial.

 

Alabanza

«La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por Él mismo, le da gloria no por lo que hace, sino por lo que Él es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la gloria.

Mediante ella, el Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (cf Rm 8, 16), da testimonio del Hijo único en quien somos adoptados y por quien glorificamos al Padre.

La alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia Aquel que es su fuente y su término: un solo Dios, el Padre del cual proceden todas las cosas y por el cual somos nosotros» (CIC -2639).

“Alabar” es proclamar la verdad que hay en el otro, reconocerla y celebrarla. No se la debe confundir con la “adulación” la cual se torna, en último término, en mentira y es servil.

Por otra parte, “alabar a Dios”, su ser, sus hechos y acciones es reconocernos, implícitamente a nosotros mismos y valorarnos, porque hemos sido creados a su imagen y semejanza.

Además, nos centra en Él como el primero en todo y organiza nuestras vidas, dando el primer lugar a quien corresponde.

Valoremos la alabanza como la forma más importante de adorar y de orar a Dios, con afirmaciones traídas de múltiples fuentes.

 

Escrito por: Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio
Publicado: Comunidad Siervos de Cristo Vivo, Republica Domunica

 

 

Calendario

Contáctenos

 273 Central Avenue
Albany, New York 12206 

274 Sherman Street
Albany, New York 12206

agsdix-smc-phone-1

(518) 465-3685 Ext. 12

agsdix-smc-email-1

info@ourladyoftheamericas.org

© Derechos Reservados 2019, por Iglesia Santuario de Nuestra Señora de Las Americas
Diseñado por Clever Nonprofits, LLC.